Gato callejero, el gato más rockero.
Hola a todos.
Me llamo Okupa, bueno en realidad no sé cúal es mi nombre original. Le tendríamos que preguntar a mi madre, pero nos separamos cuando yo era una simple cría. Es lo que tiene la vida del gato callejero, que es muy sufrida.
Mi intención es contar un poco la vida desde el punto de vista gatuno, que está muy olvidado. En un tiempo dominado por el perro como mascota (tiene concursos de habilidad, concursos de belleza y hasta programas de televisión) es hora de que los gatos reivindiquemos nuestro lugar en el mundo y un poco de atención. Vale que vamos a nuestra bola, pero tenemos sentimientos.
Antes que nada me voy a presentar. Soy un gato gris y negro, con cara de anuncio (no lo digo yo, lo dice la persona que vive en mi casa y lo decía mi madre, aunque una madre es una madre y el tío que vive en mi casa me encontró en la calle) y que después de trabajárselo mucho ha conseguido un hogar y un estilo de vida con estilo, valga la redundancia.
Mi infancia es un poco borrosa, yo era pequeño, los gatos no sabemos hacer fotos, por lo que no tenemos un álbum con recuerdos y la persona con la que estoy ahora me conoció con un año y medio. El caso es que después de deambular los primeros años de mi vida por la calle, que realmente es una escuela de la vida, me fije en una casa en la que vivían cuatro gatos, no me refiero a que había poca gente, si no que literalmente allí vivían cuatro felinos. Me maullé a mí mismo que no podía ser mal sitio si cuatro gatos habían recalado allí. Y efectivamente lo era, tanto que esos gatos no dejaban que nadie compartiera ese jardín del Edén. Pero yo me los gané a todos día a día, con juegos, cariños y sin agobiar a nadie. Tras una semana ya tenía mi hueco para dormir, mi cazo de comida diaria y un nombre, Okupa (nunca sabré si mi madre lo aceptaría, pero a mí me gusta, es diferente). Pero desafortunadamente tenemos que compartir todos esos placeres con los humanos y las dos chicas que vivían en nuestra casa decidieron que cinco gatos era demasiado. Ahora entiendo esa frase de los últimos serán los primeros. Fui el último en llegar y el primero en salir.
Mi nuevo destino, un cuarto piso, duplex, sin jardín y con una chica y su hija de cuatro años. Hitchcock decía que nunca metas en un rodaje ni animales ni con niños. Pues imagínate juntarlos en un piso. La niña se pasaba el día intentando cogerme, cuando se supone que el instinto cazador lo tengo yo, y yo me pasaba el día escondido. La relación era difícil, así que busqué una solución. Había un chico, que se quedaba a dormir de vez en cuando, con el que tuve un pálpito según le vi. Me maullé a mi mismo: "Este chico de puro bueno es tonto. Será un buen compañero de piso". Y entonces desplegué todo mi encanto gatuno. Ronroneos, restregones, dormía con él y le pedía que me cogiera en brazos cuando llegaba... Y la cosa dio resultado, primero fueron algunas noches sueltas, después semanas enteras y finalmente un periodo de dos meses que pasé en su casa. Un bajo con jardín que tenía todo lo que un gato puede desear, facilidad para pasear y explorar, vecinos gatos y un humano que no se entrometía.
Al fin llegó el gran día. Me mudé definitivamente. ¿El detonante? Johnny. Un gato ruso azul, que ahora se encuentra en paradero desconocido, pero que entró en la vida de esas dos chicas y permitió que yo me fuese a vivir con David, mi nuevo compañero de piso.
De eso hace ya tres años y salvo las visitas al veterinario, que a uno siempre le dan mucha pereza, la vida es bastante buena aquí. Tengo amigos a los que invito a casa, tengo terreno para explorar y cazar y tengo más vida social que mi compañero de piso. Y es que seas gato o no, cuando uno está a gusto con las pequeñas cosas que tiene y las puede compartir con alguien ya sea gato o humano, se puede disfrutar de algo cercano a ser feliz.
Bienvenidos a todos los gatos, las gatas y a todos los que les gusten los gatos. Solo espero que compartamos alguna que otra coincidencia y que nos conozcamos un poco más todos. Y ahora a disfrutar de la noche, que aunque pocos lo sepan, la noche es de los gatos.

chona xd dijo
que fome se parese cuando mi abuela me contava cuentos .......
mejor no me quiero acordar
27 Octubre 2009 | 08:21 PM